
“Y mirando a aquel enorme salón lleno de gente me di cuenta que estaba pleno de un aire especial, no como el del principio. Como mil mercaderes que ya no han vendido nada más, toda aquella gente había caldeado la estancia y una embriaguez mágica exaltaba los ánimos de los presentes, respirando aquel calor con toques de los otros. Me di cuenta de cuántos pares de cuarenta calderos de agua hirviendo harían falta para conseguir algo así si estuviéramos sólo nosotros como antaño. La miré a la cara y sonrió, y sonreí, y por un momento los dos sonreímos”
...y los sueños, sueños son.
y que tiene de malo vivir soñando si así se vive mejor?
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