martes, 13 de enero de 2009

Yokess


Yokess. Un nombre que nadie, en su sano juicio, olvidaría. A un amigo nuestro le llamabamos “boques”, pero no, no era lo mismo.


El fresco del invierno arreciaba en aquellas ventanas podridas, tanto que hasta los bichos despreciables de la madera habían huido de allí, en busca de tierras más fértiles. Ya lo predijo Malthus. ¿Bichos de la madera? Si siempre están en la madera, era lógico pensar que vivían o dependían en la madera. Afortunadamente, ahora no hay bichos de la madera, puesto que no hay madera en las ventanas. Siendo, sin embargo, todo el suelo de madera,y no hay bicho alguno, así que algunas sospechan se levantan en mi mente sobre el origen de tales insectos y su hábitat.


Pero volviendo al tema, del cual nos desviamos, Yokess es un nombre que no puedes olvidar. Principalmente, porque no es un nombre. Es una palabra de seguridad de un blog, para evitar que uno de esos robots patrocinando duros gratis te firme. Sí, duros gratis. Las estafas hace treinta años consistían en tentadoras ofertas de duros a cuatro pesetas. Ahora esas estafas son aun mejores: los duros son a cambio de nada. Pero eso sí, tienes que dar tu número de cuenta corriente, una mera formalidad diplomática. Yokess es el nombre, o el no nombre, de a quién firmas. De un sueño, de una mentira. Yokess es la vida y la muerte, la cuna y tu particular tumba. Una parcela en valhalla, ganada en gloria en la guerra. Gloria a tu finca, Yokess, una finca de metro de hondo por metro ochenta de largo.


Pero podría ser un nombre. Yokess. Hay nombres más raros, todos los conocemos. Palabras que no oyes, o que tratas de no oír. Yokess son dos ojos marrón intenso, brillando más allá de toda lógica para tan terrestre color. Yokess es ver tu vida y tu alma en una brizna de hierbas rojas, de seda carmesí del mejor hilo, más propio de dioses que de humanos. Yokess es, en definitiva, arte. Música sin sonido alguno, un bolígrafo a 440, la mejor pintura en una clase de caligrafía, un trazo limpio y perfecto, y toda la poesía que las palabras pudiesen formar, en una sola y sin significado.


Pero hay más hielo en un iceberg del que un hombre puede ver a simple vista.

Yokess es mucho más que todo eso, y cada uno, en cada momento, se ha enfrentado a su particular yokess: cuando tratas de poner un comentario en un blog.


¡Salud!

1 comentario:

  1. Como ya es más o menos oficial (para mí) que estoy bastante loca, te voy a contar un secreto: a mi también me turban esas extrañas palabras que aparecen en un recuadrito y que son obligatorias para dejar un comentario. Creo que se trata de algún rollo pisoclógico o una trampa del gobierno. O quizá solo sean letras al azar. No, definitivamente hay algo turbio tras esto.

    Estoy contigo en esto camarada.

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